Ingredientes
500 ml. de Seguridad en uno mismo
200 g. de Paz
200 ml. de Alcohol
100 g. de Azúcar
100 g. de Sal
200 ml. de Tranquilizante para ansiedades
50 g. de Paciencia
Objetividad subjetiva c/n
Procedimiento
Para que este líquido obtenga la textura y el sabor adecuado es necesario un equilibrio de todos los ingredientes. En este caso el equilibrio lo va a dar la seguridad en uno mismo que es el centro de la receta. Por eso, comenzamos volcándola en una botella de boca ancha. La paz debería diluirse rápidamente en la seguridad en caso de que esta última no haya pasado su fecha de vencimiento. Cuando los dos productos forman una única solución, agregar la sal y el azúcar en iguales cantidades. Sumarle el alcohol y dejar fermentar.
El reposo de fermentación no debería superar las 24 horas. Hay que tener cuidado de que no se pase de fermentación. Perdería el equilibrio característico de este preparado.
Una vez que paso el tiempo esperado, sumarle el tranquilizante para ansiedades (es una preparación a base de paciencia que se consigue en cualquier parque o lugar verde luego de una larga caminata).
Sumarle la objetividad subjetiva como último agregado. Este elemento que le va a dar autocrítica a la mezcla y se va a equilibrar muy bien con la seguridad en uno mismo incorporada en el primer momento.
Cuando se concluye la preparación se obtiene una serenidad que es compleja de alcanzar de otra forma.
Es una bebida que modifica el sabor de cualquier otra cosa que se coma o beba con ella. Incluso cambia sabores después de ser bebido o por el solo hecho de estar en la misma mesa.
Tiene poderes sumamente especiales, imposibles de obtener de otro modo.
EL don de fluir algunos lo traen desde la cuna. Para aquellos que no tenemos ese privilegio, nos resulta muy importante tenerlo cerca y beberlo en grandes cantidades porque realmente, es mágico.