sábado, 5 de junio de 2010

Agridulce

Ingredientes

2 partes de felicidad
2 partes de incomodidad
1 parte de nervios
1 parte de ansias
Vino blanco c/n*
1 pizca de sorpresa
Risas, miradas cruzadas c/n*
3 partes de ganas de más (este ingrediente puede ser reemplazado por iguales cantidades de sensación de vacío)


Procedimiento

En un bowl, mezclar las dos partes de felicidad con una parte de nervios.
Diluir las ansias en vino blanco. Incorporar a la mezcla. Cuando esta se sienta homogénea al tacto (puede ser entre 1 y 4 horas dependiendo del entorno en el que se cocine esta situación) volcar la mitad de las risas.
Una vez que la situación llega a punto de no retorno, añadir la incomodidad. Sumar la sorpresa en una sola vez y velozmente para que la preparación no pierda volumen. Sin dejar de batir con un batidor de mano, añadir  las risas restantes y las miradas cruzadas (sí, a veces cansa pero es necesario que así sea, batir, batir, batir).

Llevar a horno fuerte (250ºC) muy pocos minutos, hasta que se dore la superficie. Ni bien sale, sumergir en un baño maría invertido para que el shock térmico evite la reproducción de pensamientos y análisis posteriores  poco fructíferos que podrían darle al proyecto un sabor más agrio de lo que queremos y no sería agradable al gusto.

Decorar en forma de lluvia con las ganas de más.

Recomendación: servir con una salsa de vino blanco dulce para que la situación se torne más placentera. Es un buen maridaje.

* cantidad necesaria


Mensajes encontrados. Doble vínculo.

lunes, 31 de mayo de 2010

Partida al medio

Ingredientes

La mitad de las ganas necesarias
La mitad del contacto necesario
La mitad de las palabras necesarias
La mitad de los huevos necesarios
La mitad de las energías necesarias


Procedimiento

Comience volcando en un bowl todas las ganas (las que haya) y el contacto. Bata a punto encuentro.
Cuando esté en ese punto justo, ni antes ni después, ponga las palabras que encuentre en su alacena (aun que no sean las adecuadas ni las planeadas ni mucho menos estén repartidas de manera ecuánime entre los interlocutores).
Una vez que puso todas las palabras en la mezcla, súmele las energías que tenga. TODAS. Revuelva con movimientos envolventes. Esto evita que entre aire a la preparación, lo cual podrá mantenerla uniforme. En un principio es fundamental. Un vez que la preparación vaya al horno, incorporará el dióxido de carbono por leudado químico.
Finalmente, cocine la preparación a horno moderado (180ºC), el tiempo de cocción dependerá de su horno.
Retírela del horno cuando lo crea necesario.
Es posible que con la mitad de las ganas, la mitad del contacto, la mitad de las palabras, la mitad de los huevos y la mitad de las energías, no se encuentre más que con media preparación.
Puede sucederle a un cocinero principiante o improvisado. Puede sucederle a uno que tenga años en el rubro. 
Son cosas que pasan cuando los ingredientes no son los correctos o los suficientes.

¿Los resultados?
La mitad de tristeza
La mitad de desilusión
La mitad de desesperanza
La mitad de esperanza (porque dicen que a pesar de todo, es lo último que se pierde)




domingo, 30 de mayo de 2010

Recetas expresivas

La idea es dar recetas.
Solemos dar recetas ante cualquier situación.
Intentamos encontrar la solución para todo y nos resulta fácil pensar que con un poco de esto, otro poco de aquello, sumándole a todo pimienta y sal, llegamos al objetivo.
Pero ¿Qué pasa cuando no ponemos las manos en la masa?
Cualquier cosa menos lo que dice la receta.
Entonces, ¿por qué pensar en recetas?
Porque quizá, aplicándolas, sumándole ingredientes propios (a veces secretos por el solo hecho de no encontrarles un nombre) y siempre pero siempre condimentando a gusto, llegamos a algo (sí, escribí "algo", no se a qué llegamos).
Lo más importante de la receta es sacarla del papel, de la computadora o de donde esté escrita para darle vida.
Si le damos vida, puede funcionar. Para bien o para mal.
Todos sabemos que la receta en el papel no tiene gusto a nada. En nuestra cabeza tampoco.
Solo tienen sabor, color y olor (a veces delicioso y otras, repugnante) cuando las materializamos.
Por eso, a cocinar acciones o a accionar cocciones.
Ideas culinarias, afectivas, con sentimientos o ni tanto. Lo que se me cruce por la cabeza va a quedar plasmado por aquí.