domingo, 3 de octubre de 2010

Anticrisis de domingo

Ingredientes


Sol 1 unidad
Pasto 100 m2
Compañía deseada c/n
Kit de mate 1 unidad
Dulces c/n
Sonrisas c/n


Procedimiento


Extender en la mesada previamente enharinada los 100 m2 de pasto. Ponerle un capa de kit de mate y por encima colocar los dulces. Hornear 20 minutos temperatura moderada. Una vez que la preparación está lista colocar la compañía deseada en posición descontracturada y espolvorearla con las sonrisas. Exponerla al sol entre 2 y 8 horas.


Es una receta que no falla, a la que se le pueden sumar ingredientes a gusto. Tiene solo un condicionamiento para salir perfecta: hacerla con energías muy positivas.


Porque es contagiosa, para compartir y disfrutar, disfrutémosla.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Escribir

Ingredientes

5 partes de experiencias nuestras o prestadas
4 partes de creatividad
4 partes de constancia
3 partes de tiempo
1 parte de manos a la obra

Procedimiento

En una reunión de amigas, escuchar atentamente todas las experiencias prestadas. Mezclar con las nuestras y extraer la esencia.  
Sumarle a las experiencias la creatividad y la constancia en partes iguales. Diluir en el tiempo y amasar con las manos a la obra.
Una vez que la mezcla está lista, estirar en una placa y poner al horno moderado.
Cuando la preparación sale del horno tiene un sabor ambiguo que sin duda es liberador.
Tiene el sabor de la expresión. A veces amargo, a veces dulce, muchas veces con tintes tristes, o de protesta. Otras a un intenso color de rosas. Definitivamente, satisfactorio.

lunes, 16 de agosto de 2010

Recargado

Ingredientes

Cariño 100 g.
Enamoramiento "superado" 20 g.
Situación fuera de lo común 100 g.
Conocimiento del otro 50 g.
Confianza total 50 g.
Esperanza inconciente c/n

Procedimiento

Separar en dos el cariño y untarlo con el enamoramiento "superado" en cada una de las tapas. Cortar en fetas la situación fuera de lo común y el conocimiento del otro y colocarlos en una de las tapas.
Por otro lado hacer una pasta de confianza total condimentada con la esperanza inconciente. Una vez que está lista, sumarla al sandwich. Cerrar las tapas y poner en la tostadora para que se prense bien. Dejarlo dorar.

Es una receta fácil y rápida. Tiene que haber pasado un tiempo prudencial para que no cause indigestión.
Se puede consumir solo una vez cada seis meses porque en exceso trae dolores varios y recuerdos que nos impiden mirar hacia adelante.

Es que hay cosas que se saborean más allá de las dimensiones tempoespaciales. Y son las mismas cosas de las que te antojás aún sabiendo que no hay forma de conseguirlas ni reemplazarlas.

domingo, 8 de agosto de 2010

Anti-stress

Ingredientes

Pijama 1 unidad
Pantuflas 1 unidad
Mente en blanco 40 minutos/día
Día sin planes 1 unidad/semana
Cama 1 unidad
Colcha pesada 1 unidad
Caminata por el parque 2 unidades/semana
Mates 7 unidades (1 unidad/día)

Procedimeinto

Licuar las pantuflas, el pijama, y el día sin planes. Mezclar hasta que no se distingan los elementos.
Incorporar a la mezcla los 7 mates, en lo posible por la mañana y de larga duración, con un cambio de yerba. Licuar.
Por separado amasar la cama con la colcha hasta que quede bien desordenada la combinación y sumar los 40 minutos/día de mente en blanco. Separar en 7 y estivarlas en una fuente. Hornear.
Decorar las masitas de cama, colcha y mente en blanco con las caminatas por el parque.

Este coctail con masitas es un preparado semanal que se puede distribuir a gusto del consumidor y su duración es de 7 días completos. Se recomienda servirse una medida de 250 ml. y 1 masita por día. Es la medida mínima. Cualquier elemento que nos haga bien se podrá sumar a la receta. Es sumamente flexible.

Es muy  nutritiva, altamente recomendada para momentos donde la rutina nos supera ampliamente sin que nos demos cuenta. No hay que olvidar que un rato con uno es lo que nos da energías para compartir todo el resto del tiempo con los demás y afrontar las tareas diarias con energías.

Carguemos energías positivas y contagiémoslas.

miércoles, 28 de julio de 2010

Sueño

Ingredientes

100 g. Niñez eterna
300 g. Imaginación
500 g. Sonrisas
200 g. Ganas

Procedimiento

Disolver toda la imaginación que tengamos en la cabeza en la noche que nos parezca más adecuada.
Incorporar a la imaginación los restos de niñez que nos queden dando vueltas. Cuanto más, mejor. Pero no puede bajar de los 100 g. (yo recomiendo tener disponbles altas cantidades de niñez para todo, siempre se resuelven mejor las cosas).
Utilizar las manos para amasar todo el contenido y sumarle las ganas.
Seguir amasando sin utilizar ningún tipo de utensilio extra. Incorporar las sonrisas con la boca bien abierta y con todos los dientes a la vista.
Ninguno de estos ingredientes puede faltar en la preparación. Cada uno le da un sabor diferente a la mezcla y la falta de alguno puede convertir el sueño en una pesadilla.
Se le pueden incorporar los ingredientes que cada uno quiera a esta mezcla. Algunas recomendaciones: energías positivas, confianza, tenacidad, autoestima, creatividad, incoherencia, razón y emoción.
Hornear a fuego muy lento. Si el sueño tiene una buena cocción tendrá la fortaleza suficiente para enfrentar autocríticas, críticas externas, dudas y enojos. Depende también de una buena cocción la posibilidad de cada sueño de  hacerse realidad.
Mientras se lo tenga presente, se puede dejar a temperatura ambiente sin riesgo  a que se descomponga. En cuanto se lo olvida, desaparece, se evapora dejando solo una la punta de un hilo por si algún día lo queremos volver a buscar.

Porque los sueños son solo nuestros, porque de nosotros dependen y por el bien que nos hacen, no hay razón ni emoción alguna para no soñar. Tengamos la edad que tengamos, estemos en la situación que estemos, busquemos lo que busquemos, soñemos.

domingo, 18 de julio de 2010

Ilusión

Ingredientes

5 hechos reales (valga la redundancia)
10 hechos imaginarios (valga el oxímoron)
1 noche en vela
2 charlas con inferencias

Procedimiento

Licuar los cinco hechos reales con las dos charlas con inferencias de manera tal que en el instante en que vaciemos la licuadora no se pueda distinguir qué es inferencia y qué realidad.
Sumarle a este preparado una noche en vela de esas en las que la cabeza va y vuelve, procesa y reprocesa.
La mezcla tomará el color que deseemos y seguramente el mismo variará dependiendo del ángulo del que se lo mire.
A la mezcla anterior se le puede añadir diez hechos imaginarios surgidos de la noche en vela.
Una vez que los cuatro ingredientes forman un elemento homogéneo hornear a temperatura moderada.
Cuando la preparación tome brillo, retirar del horno.

Esta preparación tiene la singularidad de retener la tempetarura y brillar. Es decir que la misma no se enfriará ni dejará de brillar a no ser que entre en estado de putrefacción y cambie su naturaleza.

Mientras la ilusión siga ilusionando, mantendrá el calor y el brillo propio de lo irreal.
Si la ilusión se desilusiona, se enfriará, se derritirá y cambiará de estado. Puede devenir en un estado acuoso y transformarse en lágrimas o puede tomar un estado gaseoso y convertirse en ira.

lunes, 5 de julio de 2010

EL don de fluir

Ingredientes

500 ml. de Seguridad en uno mismo
200 g. de Paz
200 ml. de Alcohol
100 g. de Azúcar
100 g. de Sal
200 ml. de Tranquilizante para ansiedades
50 g. de Paciencia
Objetividad subjetiva c/n

Procedimiento

Para que este líquido obtenga la textura y el sabor adecuado es necesario un equilibrio de todos los ingredientes. En este caso el equilibrio lo va a dar la seguridad en uno mismo que es el centro de la receta. Por eso, comenzamos volcándola en una botella de boca ancha. La paz debería diluirse rápidamente en la seguridad en caso de que esta última no haya pasado su fecha de vencimiento. Cuando los dos productos forman una única solución, agregar la sal y el azúcar en iguales cantidades. Sumarle el alcohol y dejar fermentar.
El reposo de fermentación no debería superar las 24 horas. Hay que tener cuidado de que no se pase de fermentación. Perdería el equilibrio característico de este preparado.
Una vez que paso el tiempo esperado, sumarle el tranquilizante para ansiedades (es una preparación a base de paciencia que se consigue en cualquier parque o lugar verde luego de una larga caminata).
Sumarle la objetividad subjetiva como último agregado. Este elemento que le va a dar autocrítica a la mezcla y se va a equilibrar muy bien con la seguridad en uno mismo incorporada en el primer momento.

Cuando se concluye la preparación se obtiene una serenidad que es compleja de alcanzar de otra forma.
Es una bebida que modifica el sabor de cualquier otra cosa que se coma o beba con ella. Incluso cambia sabores después de ser bebido o por el solo hecho de estar en la misma mesa.
Tiene poderes sumamente especiales, imposibles de obtener de otro modo.

EL don de fluir algunos lo traen desde la cuna. Para aquellos que no tenemos ese privilegio, nos resulta muy importante tenerlo cerca y beberlo en grandes cantidades porque realmente, es mágico.

viernes, 2 de julio de 2010

Histeria no femenina

Ingredientes

Mordeduras de lengua 1000 unidades
Elusiones de teléfono 100000000 unidades
Apariciones 3 unidades
Desencuentros 9 unidades
Datos 0,00001 unidades

Procedimiento

Mezclar las mordeduras de lengua con las elusiones de teléfono. Es una combinación explosiva, al principio subirá la temperatura y hará espuma, pero si seguimos mezclando de forma envolvente desaparecerá la espuma y tomará un color gris uniforme.
Una vez que esto suceda, agregar tres desencuentros y sumarle luego una aparición. Cuando vuelve a espumar, sumar dos desencuentros más. Ni bien la preparación vuelva a temperatura ambiente y baje la espuma repetir el paso anterior (tres desencuentros con una aparición inmediatamente posterior).
Sumarle una última aparición a la mezcla luego de este retorno a la calma con una muy baja cantidad de datos. Si bien alguno hay que dar, cuanto menos, mejor. Y cuanto más ambiguos mejor aún así deja mucho espacio para la imaginación.

Es una preparación que se puede repetir infinitamente, cada vez se agranda más y, quizá, en un momento la espuma no baja y la preparación explota. Pero este proceso lleva más tiempo que el que sospechamos inicialmente.
Cuando vemos la espuma y sentimos la temperatura de la preparación en la primera incorporación de desencuentros, pensamos que la misma está dispuesta a soportar mucho menos de lo que realmente soporta sin explotar.

El sabor es ambiguo (como no podría ser de otra manera). Depende del momento en que es ingerida. Puede parecerse al más dulce de los caramelos o al más agrio de los vinagres.

lunes, 21 de junio de 2010

Segundo paso

Ingredientes

1 medida de aires nuevos
2 Piernas
1 Empujón
1 Factor motivador

Procedimiento

Procesar los aires nuevos de manera tal de que no queden dudas que somos coherentes con lo que pensamos. Una vez que están listos, tomarlos y mezclarlos con las piernas. Chequear que el estado de las piernas sea relativamente atlético porque estarán a punto de dar un salto riesgoso.
Tomar el factor motivador y amasarlo con el empujón hasta formar un trampolín de salto. Trabajar la masa hasta que tenga la consistencia suficiente como para que el resto de los productos logren saltar y esta preparación soporte su peso. No olvidemos que son el sustento de todo y si no tienen una fuerte coherencia pueden arruinar la receta.
Probablemente el empujón y el factor motivador se presten a confusión pero hay que diferenciarlos bien: el empujón es externo a nosotros mientras que el factor motivador viene de nuestro interior.
Una vez que el trampolín de salto esté firme, incorporarle los aires nuevos y las piernas a la preparación. Si los aires nuevos están bien trabajados, la unión no debería ser difícil.

Dejar descansar. Controlarla atentamente pero no tocarla demasiado. Con un buen trabajo previo esta receta debería crecer sola.

Lo que sucede durante el descanso es que el trampolín de salto -formado por el factor motivador y el empujón- funciona como leudante de las piernas. Las activa para que salten utilizando la esencia aires nuevos como elemento guía del salto. Este les muestra a las piernas para dónde saltar, cuán alto hacerlo y con qué velocidad.

Cuando la preparación no quepa en el recipiente donde se la dejó crecer, ponerla en el horno. El calor asentará todos los cambios realizados en la preparación y devolverá a las piernas a un estado de descanso así se regeneran para el próximo salto.

Esta receta es fácil pero tiene muchos puntos críticos donde puede fallar:
 Si no procesamos bien los aires nuevos, no habrá ni empujones ni factores motivadores que sustenten a la masa. Se desarmará automáticamente.
Si las piernas no están entrenadas, no tendrán fuerza para saltar. Es necesario que sean fuertes y experimentadas. Si pasaron por una situación similar en el pasado, será bien capitalizado.
El momento del descanso de la mezcla es un tiempo de fusión. El mensaje de los aires nuevos debe ser claro para que las piernas puedan estar bien dirigidas y el empujón no sea en vano.

El primer paso es complejo. Pero no hay que desmerecer al segundo. Poner las manos en la masa después de escribir la receta es tan fundamental como haber pensado el plan de acción hacia los aires nuevos.






lunes, 14 de junio de 2010

Aires nuevos

Ingredientes

500 g Voluntad
200 g Apertura de ojos
200 g Golpes contra la pared
100 g Amigas realistas
1 pizca de autoestima
Tiempo c/n

Procedimiento

Sumergir los golpes contra la pared de a uno en el tiempo hasta que queden totalmente cubiertos. Dejar macerando hasta que maduren.
Tener en cuenta que los golpes no son tan duros hasta que no los notamos y muchas veces se vuelven más duros por acumulación o simplemente por la maceración misma.
Incorporar las amigas realistas a la preparación. Si bien la mezcla se torna amarga y se oscurece al inicio, acelera la maduración de los golpes y sirve para incorporar aire a la preparación para que quede con una textura más suave.
Una vez que el espacio temporal donde sumergimos los golpes se torna viscoso y pesado, mezclar en un recipiente separado la apertura de ojos y la pizca de autoestima. Batir hasta obtener una mezcla homogénea y añadir los golpes macerados en tiempo.
Cuando todos los elementos se incorporan la preparación toma la consistencia de una masa dura y elástica, muy difícil de moldear. Luego de amasarla por un largo rato, incorporar la voluntad.
La masa se vuelve más amigable y dócil. Darle la forma deseada, dejar levar a la temperatura ideal y llevar al horno.
Seguramente cuando abra el horno quede solo una pequeñísima huella de lo que fue la preparación. Es que entre el tiempo y la temperatura, la dureza, la amargura y el color oscuro de la masa tenderán fundirse. 

Se obtendrá como resultado un aroma dulce y desafiante, único. Ese que solo es posible encontrar en los aires nuevos.

lunes, 7 de junio de 2010

El todo es mucho más que la suma de las partes

Ingredientes

Risas
Voces
Oídos
Manos
Chocolates y dulces c/n

Procedimiento

Esta receta quizá no es la más habitual. Cada cual tendrá la suya.
Yo recomiendo:
Prensar risas, voces, oídos y manos hasta que se fusionen de manera tal que queden todas formando una preparación homogénea.
Dejar que fermente el liquido.
Madurar el tiempo suficiente. Si la  bebida es criada en barriles de roble el trago resultará con un sabor complejo, se podrá apreciar su color rojo intenso y los restos de madera se volverán difíciles de diferenciar pero concentrándonos en la bebida se podrán ver y explorar diferencias claras.
Es una bebida muy sensible. Hay que cuidarla muchísimo para evitar que se pase la temperatura y el tiempo de fermentación maloláctica. una fermentación acética podría arruinar la mezcla (esto sucede cuando se abandona la preparación en el momento o el lugar contraindicado).
Es un líquido complejo. Cuando lo bebemos nos energiza, nos carga de alegría y nos pone en eje.
A veces esta mezcla se torna extraña y amarga y nos provoca una resistencia desagradable  al catarla.
Luego de el tiempo de reserva correspondiente, se puede servir y beber la cantidad que cada uno crea necesario. Es una bebida que se recrea continuamente si se la alimenta de las risas, las voces, los oídos necesarios. El producto final es versátil y sorpresivo.  

Recomendación: tomarlo con el acompañamiento de dulces varios e historias. Beberlo al menos una vez por semana.

(no es la cura a todos los males pero tiene la energía suficiente como para limpiar más de una herida y acelerar la cicatrización de forma exponencial)



sábado, 5 de junio de 2010

Agridulce

Ingredientes

2 partes de felicidad
2 partes de incomodidad
1 parte de nervios
1 parte de ansias
Vino blanco c/n*
1 pizca de sorpresa
Risas, miradas cruzadas c/n*
3 partes de ganas de más (este ingrediente puede ser reemplazado por iguales cantidades de sensación de vacío)


Procedimiento

En un bowl, mezclar las dos partes de felicidad con una parte de nervios.
Diluir las ansias en vino blanco. Incorporar a la mezcla. Cuando esta se sienta homogénea al tacto (puede ser entre 1 y 4 horas dependiendo del entorno en el que se cocine esta situación) volcar la mitad de las risas.
Una vez que la situación llega a punto de no retorno, añadir la incomodidad. Sumar la sorpresa en una sola vez y velozmente para que la preparación no pierda volumen. Sin dejar de batir con un batidor de mano, añadir  las risas restantes y las miradas cruzadas (sí, a veces cansa pero es necesario que así sea, batir, batir, batir).

Llevar a horno fuerte (250ºC) muy pocos minutos, hasta que se dore la superficie. Ni bien sale, sumergir en un baño maría invertido para que el shock térmico evite la reproducción de pensamientos y análisis posteriores  poco fructíferos que podrían darle al proyecto un sabor más agrio de lo que queremos y no sería agradable al gusto.

Decorar en forma de lluvia con las ganas de más.

Recomendación: servir con una salsa de vino blanco dulce para que la situación se torne más placentera. Es un buen maridaje.

* cantidad necesaria


Mensajes encontrados. Doble vínculo.

lunes, 31 de mayo de 2010

Partida al medio

Ingredientes

La mitad de las ganas necesarias
La mitad del contacto necesario
La mitad de las palabras necesarias
La mitad de los huevos necesarios
La mitad de las energías necesarias


Procedimiento

Comience volcando en un bowl todas las ganas (las que haya) y el contacto. Bata a punto encuentro.
Cuando esté en ese punto justo, ni antes ni después, ponga las palabras que encuentre en su alacena (aun que no sean las adecuadas ni las planeadas ni mucho menos estén repartidas de manera ecuánime entre los interlocutores).
Una vez que puso todas las palabras en la mezcla, súmele las energías que tenga. TODAS. Revuelva con movimientos envolventes. Esto evita que entre aire a la preparación, lo cual podrá mantenerla uniforme. En un principio es fundamental. Un vez que la preparación vaya al horno, incorporará el dióxido de carbono por leudado químico.
Finalmente, cocine la preparación a horno moderado (180ºC), el tiempo de cocción dependerá de su horno.
Retírela del horno cuando lo crea necesario.
Es posible que con la mitad de las ganas, la mitad del contacto, la mitad de las palabras, la mitad de los huevos y la mitad de las energías, no se encuentre más que con media preparación.
Puede sucederle a un cocinero principiante o improvisado. Puede sucederle a uno que tenga años en el rubro. 
Son cosas que pasan cuando los ingredientes no son los correctos o los suficientes.

¿Los resultados?
La mitad de tristeza
La mitad de desilusión
La mitad de desesperanza
La mitad de esperanza (porque dicen que a pesar de todo, es lo último que se pierde)




domingo, 30 de mayo de 2010

Recetas expresivas

La idea es dar recetas.
Solemos dar recetas ante cualquier situación.
Intentamos encontrar la solución para todo y nos resulta fácil pensar que con un poco de esto, otro poco de aquello, sumándole a todo pimienta y sal, llegamos al objetivo.
Pero ¿Qué pasa cuando no ponemos las manos en la masa?
Cualquier cosa menos lo que dice la receta.
Entonces, ¿por qué pensar en recetas?
Porque quizá, aplicándolas, sumándole ingredientes propios (a veces secretos por el solo hecho de no encontrarles un nombre) y siempre pero siempre condimentando a gusto, llegamos a algo (sí, escribí "algo", no se a qué llegamos).
Lo más importante de la receta es sacarla del papel, de la computadora o de donde esté escrita para darle vida.
Si le damos vida, puede funcionar. Para bien o para mal.
Todos sabemos que la receta en el papel no tiene gusto a nada. En nuestra cabeza tampoco.
Solo tienen sabor, color y olor (a veces delicioso y otras, repugnante) cuando las materializamos.
Por eso, a cocinar acciones o a accionar cocciones.
Ideas culinarias, afectivas, con sentimientos o ni tanto. Lo que se me cruce por la cabeza va a quedar plasmado por aquí.